Equipo

Si vas a practicar equitación, utilizas una vestimenta adaptada a las necesidades propias de ese deporte, que es diferente a las de otro, como podría ser la esgrima.

Al mismo tiempo, el vestirte de esa manera, te ayuda a entrar en el mundo propio y diferente de cada disciplina, rica cada una en matices, experiencias y sensaciones.

Para la práctica del Aikido sucede lo mismo, desde el mismo momento en que se entra en el vestuario y cambias tu ropa habitual por aquella que tradicionalmente utilizaban los samuráis, es como sintonizar con el más noble espíritu que caracterizó a esta casta de guerreros, y por lo tanto, se facilita una sensación física y mental de estar dispuestos para el entrenamiento.